La señal de que sigues aquí

Hace poco más de cinco años que no escribo por aquí. Cinco años que, sin embargo, se sienten como diez vidas enteras.
Han pasado tantas cosas… hemos vivido mucho, quizá más de lo que hubiéramos querido. Y hay días en los que daría cualquier cosa por regresar el tiempo, encontrar ese instante en el que todavía estabas aquí y dejarlo en pausa para siempre. Quedarme ahí contigo. Eternamente contigo.
Desde ayer te he sentido con una fuerza distinta. O quizá soy yo quien, por alguna razón, ha podido percibirte con mayor claridad. No sé explicarlo, pero siento que tienes algo que decirme. Algo que quieres que escuche. Y tal vez por eso, después de tanto tiempo, sentí nuevamente la necesidad de escribir.
Me han dicho muchas veces que debería hacer un libro con nuestra historia, princesa. Ya casi han pasado tres años desde tu partida de este plano físico y, hasta ahora, no había tenido la cabeza ni el corazón para pensar siquiera en hacerlo. Quizá porque poner nuestra historia en palabras significa volver a recorrerla, volver a mirar de frente todo aquello que todavía duele.
Pero ahora te siento cerca.
Y siento que esa es la señal.
Hemos ido a terapia. Hemos leído tanto como hemos podido. Hemos tomado cursos, buscado respuestas, intentado comprender lo incomprensible. Hemos tratado de encontrar una explicación para nuestro dolor, pero también para este amor inmenso que no desapareció contigo.
Seguimos “aprendiendo” a vivir nuevamente. Aunque, si soy completamente honesta, muchas veces siento que no estamos aprendiendo a vivir, sino simplemente a sobrevivir.
A reconstruirnos con las piezas que quedaron.
A encontrar una manera de continuar cuando una parte de nosotros se quedó contigo.
Pero hay algo que no ha cambiado, mi amor: aquella promesa.
No me voy a rendir.
Seguiré intentando. Seguiré buscando la manera de levantarme, de amar, de reír, de vivir, incluso en los días en los que hacerlo parece imposible. Lo haré hasta el último día, con todas las fuerzas que me queden.
Porque cuando llegue el momento de reencontrarnos, quiero mirarte a los ojos y poder decirte que lo intenté.
Que seguimos adelante.
Que te amamos cada día.
Y, sobre todo, que espero que estés orgullosa de nosotros.




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